Anura
De Acuarios.es
Nos referimos aquí a los anfibios sin cola, con exclusión de los urodelos y los anfibios ápodos.
Historia
Según se cree en los medios científicos, los anfibios actuales proceden de los primeros crosopterigios o peces de aletas lobuladas del período Devónico, que vivieron hace 375 millones de años. Hoy día sobrevive de ese grupo taxonómico únicamente un género con cuatro especies, el del celacanto (latimeria spp.), descubierto originalmente en 1.939. De las incursiones de aquellos peces en las selvas primitivas surgieron muchos tipos diferentes de anfibios, que inundaron la tierra hasta la masiva extinción del periodo Pérmico, hace 250 millones de años. Siguen existiendo, sin embargo, peces pulmonados, como los Dipnoos.
A juzgar por sus restos, los anfibios de la era Primaria eran bastante más grandes que los que conocemos hoy. Se conocen anfibios primitivos llamados laberintodontos (por la forma de su dentadura), como el Eryops, del que se han encontrado restos en Nuevo Mexico y Texas, que medían cerca de 2 metros de largo y pesaban 90 kilogramos. O el Ichtyostega de Groenlandia, del tamaño de un tejón grande. Si bien no podían permanecer alejados del agua y a veces debían dejarse caer sobre sus patas para descansar, puede decirse que representaban el grupo dominante en la vida terrestre en esa época. Recientemente (2.006) se ha encontrado un fósil de pez del Devónico con muñecas y codos, y se le ha bautizado con el nombre de Tiktaalik. Este pez es considerado como un punto muy importante en la historia de la transición de la vida acuática a la terrestre.
A partir del triásico, los reptiles, mejor adaptados a la vida terrestre, desplazaron a los anfibios a las charcas de agua dulce donde evolucionaron a los pequeños sapos y salamandras que existen hoy día. En esa época comenzaron a diferenciarse los tres órdenes actuales: anura o anfibios sin cola, caudata, urodelos o anfibios con cola y gymnophiona, cecilias o anfibios ápodos.
Descripción
Los anfibios son animales vertebrados, tetrápodos, poiquilotermos (de sangre fría). Anfibio significa, literalmente, doble vida. Y el grupo taxonómico que conocemos por Amphibia lleva ese apelativo porque se refiere a animales que viven tanto en tierra como en el agua. Esto no significa que vivan indistintamente en una o en otra. Hay anfibios que solo visitan el agua para reproducirse, en tanto que otros apenas salen de ella. No obstante, puede afirmarse que en todos los casos los embriones y larvas requieren un medio húmedo para su desarrollo.
Los anuros - o anfibios sin cola -, en ocasiones identificados con el nombre de Salientia (en rigor un Superorden al que los anuros pertenecen), son animales de piel blanda, a menudo muy coloreada, ojos prominentes en la parte superior de la cabeza, tímpanos más o menos conspicuos justo detrás de ellos, y patas posteriores muy poderosas, que les sirven para saltar. Las anteriores son bastante menos fuertes. Algunas especies presentan glándulas parótidas venenosas sobre los tímpanos. Otras, que viven en los árboles, presentan discos en el extremo de sus dedos.
En todos ellos el individuo joven - la larva o renacuajo - se parece más a un pez que al individuo adulto, puesto que carece de patas y tiene, en cambio, un apéndice caudal. En las primeras fases de su desarrollo, presenta, incluso, branquias externas. En un momento dado de su crecimiento, atraviesa una fase peculiar llamada metamorfosis, en que toda su morfología se ve alterada sustancialmente hasta adquirir su aspecto definitivo. En algunas especies, esta metamorfosis transcurre en el propio cuerpo de sus padres (Rhinoderma darwini).
La variada coloración, sus curiosos hábitos y las extraordinarias características del desarrollo de estos animales no han alentado suficientemente a los acuariófilos a reclamarlos como animales de compañía hasta hoy, pero hay que confiar en que lo hagan en el futuro, ya que un mercado amplio podría constituirse en una garantía para su supervivencia.
Costumbres
Las costumbres de los anuros difieren según el biotopo que ocupan. La mayoría son huidizos, ya que no están dotados de elementos defensivos especiales contra sus depredadores, y ante cualquier signo de peligro saltan al agua o se pierden en la vegetación. Algunas especies incluso se entierran. La excepción son los que están provistos de veneno, como las ranas del género Dendrobates, que desde antiguo han sido utilizadas entre los habitantes de Centro y Sudamérica para emponzoñar flechas y a menudo presentan coloridos llamativos, pues no necesitan huir.
Algunos anuros realizan migraciones en primavera y otoño (Ballasina 1.985). Especialmente importantes son las de primavera, cuando los anuros terrestres recorren largas distancias para buscar un estanque donde reproducirse. Se ha documentado que el sapo común europeo (Bufo bufo) recorre distancias de 30 kilómetros para este fin.
Habitat
Los anuros, como los demás anfibios, son animales que respiran a través de la piel, y para hacerlo les es preciso que esté húmeda. Por eso, la mayoría de las especies del grupo viven en ambientes acuáticos o semiacuáticos. Pueden ser riberas, arroyos, ciénagas, orillas de los lagos. Es cierto que hay también especies terrestres e incluso algunas que viven en pleno desierto, lo cual les ha conducido a interesantes adaptaciones a su medio. El sapo del desierto de Colorado (Bufo alvarius), por ejemplo, se entierra para resistir el fuerte calor del día y se mantiene de noche cerca de los ríos o corrientes para evitar su desecación. También hay especies arborícolas, que prácticamente no descienden nunca al suelo. Pero la generalidad de ellos prefiere ecosistemas con grandes masas arbóreas, donde ocupan zonas protegidas de la luz solar directa. Se los puede encontrar en todo el planeta, excepto en los dos círculos polares y en las zonas desérticas más áridas.
A fecha de hoy se conocen 5.684 especies distintas de anuros, que representan el 88% del total de especies de anfibios. Los urodelos representan el 9% y los anfibios ápodos, el 3%. La mayoría viven en regiones tropicales o subtropicales, especialmente en América del Sur, donde se puede encontrar más de la mitad de las especies que pueblan nuestro planeta.
Organos de los sentidos
El oído
En la escala evolutiva convencional, los anfibios representan la rama siguiente a los peces, por lo que parece conveniente compararlos con éstos desde el punto de vista anatómico. Así pues, podemos decir que el oido de los anfibios - de los anfibios adultos - representa un avance considerable.
La vida terrestre requiere un oído mucho más agudo que la acuática, ya que en el agua el sonido se propaga cuatro veces más deprisa. Por ello, los anfibios están dotados de una cavidad timpánica exterior, de la que los peces carecen, conectada con un oído medio, que a su vez se une a la faringe por un hueso llamado columela o "columnilla".
Estas adaptaciones de la capacidad auditiva al medio terrestre tienen una importancia decisiva de cara a dos factores de su relación con el entorno: la primera de ellas es la huida de sus depredadores, y la segunda, la recepción de la señal reproductora.
El ojo
En el agua, la hidratación de los ojos no presenta dificultad, pero en tierra es necesario algún tipo de mecanismo para mantenerlos húmedos. Para ello, el ciego azar o los mecanismos adaptativos que diseñan fórmulas sin cesar para los seres vivos ha dotado a los anfibios de párpados.
El ojo de los anuros, a diferencia del de los peces, tiene dos párpados, uno superior y otro inferior. El superior es fijo, y el que se desplaza es el inferior. Además presenta también una membrana nictitante, que es un tercer párpado que se abre y cierra lateralmente. Esta membrana está presente también en los reptiles y en muchas especies de aves. Falta, sin embargo, en los urodelos.
Especies acuáticas como los pipidae - cuya visión es pobre y casi innecesaria - no tienen párpados, y, en cambio, conservan durante toda su vida la línea lateral característica de los peces y de los renacuajos.
Existe un tipo de anfibios - la salamandra sin pulmones (perteneciente a la familia de los pletodóntidos) que posee visión binocular. Todos los demás anfibios (incluídos todos los anuros) tienen los ojos situados a ambos lados del cráneo, y cubren cada uno un lado de su campo visual.
Los ojos de los anuros poseen conos y bastones, por lo que pueden percibir colores, aunque no con los matices que podemos percibir los seres humanos. Algunas especies pueden llegar a percibir - como máximo - ocho colores diferentes. Por otra parte, el iris posee también músculos radiales y circulares que permiten acomodar la pupila a la luz. Los peces no tienen esta capacidad. Sus ojos son planos y no pueden cambiar su enfoque. En los anuros, la pupila está normalmente dispuesta a objetos lejanos, y solo cuando un objeto en movimiento atrae su atención la pupila se mueve hacia adelante para localizarlo.
Otra característica peculiar de la visión de los anuros - y de los anfibios en general - es que no distingue imágenes en reposo, solo imágenes móviles. Pero la situación prominente de los ojos en la cabeza, su volumen y el campo visual tan extenso que puede alcanzar, unidos a su rapidez de respuesta, los convierten en su mejor garantía de supervivencia.
Otros sentidos
El gusto no está apenas desarrollado, pues los anuros devoran todo aquello que pueden engullir. En cambio, el olfato es importante. Poseen un órgano de Jacobson, capaz de detectar determinados compuestos químicos, aunque no tan desarrollado como el de las salamandras o las serpientes. La línea lateral está presente en los renacuajos y en los adultos de vida acuática, y les permite detectar movimientos y vibraciones en el agua.
Alimentación
Al no poder detectar presas que no estén en movimiento, los anuros son incapaces de comer alimento inerte en su estado natural. La mayoría de ellos capturan gusanos, artrópodos, moluscos e insectos. Las especies más grandes pueden atacar incluso a aves, lagartijas e incluso roedores. En ningún caso recurren a alimento de origen vegetal para complementar su dieta. Cuando el alimento abunda, comen sin tasa, pero pueden pasar largos períodos sin alimentarse
Depredadores característicos de anuros son las grandes aves, como las cigueñas, las serpientes de agua, y los mustélidos, como las nutrias.
En condiciones de escasez de alimento, o en biotopos áridos, en que la época de humedad es muy corta, los renacuajos recurren al canibalismo como medio para desarrollarse con rapidez.
Desarrollo
Los anuros carecen de un sistema interno de regulación de la temperatura, por lo que su nivel de actividad depende en gran medida de la temperatura y la humedad de su entorno. Cuando la temperatura cae por debajo de los 5º - aunque esta medida es relativa - el animal deja de alimentarse y busca un lugar para pasar una larga temporada de inactividad. Puede ser una galería bajo la tierra, un cobijo entre las piedras o el fondo de una charca. Pero siempre deben asegurarse la humedad suficiente. Algunas especies hibernan en grupos, en tanto que otras lo hacen aisladamente. Durante ese tiempo, que suele durar hasta la llegada de las lluvias, las dos terceras partes de su cuerpo permanecen heladas y su corazón late muy débilmente.
Los machos suelen ser más pequeños que las hembras (aunque hay excepciones), y a menudo tienen sacos vocales en la garganta, internos o externos.
Durante la época de reproducción, que normalmente acontece al inicio de la primavera, algunos machos suelen adquirir coloraciones más intensas. También pueden presentar excrecencias córneas en los antebrazos o los dedos, que les facilitan el abrazo o amplexus a la hembra con objeto de retenerla hasta que desove.
Salvo en los géneros Ascaphus y Leiopelma, la fecundación es externa. Al llegar las lluvias, se reúnen en grupos en charcas o estanques, y los machos llaman a las hembras utilizando vocalizaciones que difieren según la especie. Encontrada la pareja, el macho sujeta a la hembra con sus patas anteriores y aguarda a que aparezcan los huevos para fecundarlos inmediatamente. Para la mayoría de los adultos, su labor termina dejando la puesta enredada en la vegetación del estanque, o simplemente flotando en él. La hembra pone un número de huevos que varía entre un puñado de ellos (caso de los sapos del género Alytes) y los 15.000 ó 20.000 que ponen los sapos del género Bufo. Siempre son depositados en el agua, en charcas o riachuelos de corriente lenta. Nunca en el mar, porque ningún anfibio vive en el mar, aunque algunas especies, como Discoglossus galganoi en Cataluña, soportan aguas salobres.
Algunas especies, sin embargo, cuidan de su prole. El macho del sapo partero (Alytes obstetricans), por ejemplo, carga con los huevos en su espalda, y los remoja periódicamente en agua hasta que los renacuajos están a punto de abandonarlos, y entonces los depositan en la charca.
Todos los anuros sufren un proceso peculiar durante su desarrollo que se conoce con el nombre de metamorfosis. Se trata de un proceso muy complejo, en que el organismo cambia por completo su apariencia física mediante una serie de modificaciones en sus sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo. Algunos autores, inspirados en Haeckel, para quien "la ontogenia repite la filogenia", entienden que en la base de tan singular cambio está el paso de la vida acuática a la vida terrestre, que se gestó en el Carbonífero con la aparición de los primeros anfibios.
Normalmente, la metamorfosis suele durar dos o tres meses, pero a veces los renacuajos pueden incluso hibernar antes de completarla.
El embrión es redondeado al principio, semejante a una mancha negra rodeada de vitelo, y con el paso de los días se va alargando a medida que sus tejidos se van diferenciando. Cuando ha consumido el vitelo, el pequeño renacuajo se sujeta a las plantas acuáticas merced a unos pequeños discos situados en donde más tarde tendrá la boca. Poco a poco va apareciendo la boca, lo mismo que el intestino y la cola. La boca presenta unos dientes córneos que tienen diferente número y forma, y sirven a los especialistas para identificar la especie. Al principio respira por branquias externas parecidas a racimos. Poco a poco, estas branquias externas se reabsorben al interior de su cuerpo, dejando lugar a unos conductos llamados espiráculos (algunas especies tienen dos y otras solo uno), y los ojos se destacan en su cabeza.
En ese punto, los renacuajos ya pueden nadar libremente y alimentarse de microorganismos que pueblan el estanque. Durante esta etapa comen vorazmente y crecen con rapidez, aunque todavía sin cambios importantes en su anatomía.
El tamaño de los renacuajos es bastante variable y no siempre tiene que ver con el tamaño de los adultos. Los renacuajos de Alytes obstetricans son grandes (hasta 15 centímetros) en relación al de los adultos (5-6 centímetros). El del sapo común europeo (Bufo bufo), por el contrario, no sobrepasa los 3 centímetros, en tanto que las hembras adultas llegan a los 20. El caso más famoso es el de una rana sudamericana, la rana paradójica (Pseudis paradoxa), perteneciente a la familia de los hilidae, cuyos renacuajos alcanzan los 25 centímetros.
La aparición de las patas posteriores señala el inicio de la metamorfosis. Al poco tiempo, el renacuajo deja de comer. Los dientes córneos de su boca desaparecen (excepto en grupos como los leptodactilidae o las ranas del género Dendrobates) y ésta se agranda. Su intestino se acorta para permitirle digerir carne y el corazón se modifica por completo para soportar la presión hidrostática del aire. Aparecen sus patas anteriores, y, poco a poco, en la forma ovoide de su cuerpo se va diferenciando la cabeza del resto, en tanto que sus ojos se van destacando y recubriéndose de tres párpados. La cola se acorta de día en día, y las branquias internas van siendo sustituídas por pulmones, con lo que desaparecen sus espiráculos. También desaparece la linea lateral, salvo en las especies acuáticas.
En esta fase las recién aparecidas extremidades se regeneran con facilidad si se rompen, poder que disminuye en fases posteriores.
La piel
La piel de los anfibios, como hemos dicho arriba, tiene una importancia fundamental en su vida. Especialmente porque dependen de ella para respirar. Los renacuajos respiran por la piel y por branquias. Los adultos respiran por la piel y por sus pulmones. De ahí que la respiración por la piel (respiración cutánea) pueda ser considerada la más importante. Para favorecer el intercambio gaseoso con su medio, la piel debe estar siempre hidratada. Un anfibio se estresa al tomarlo en las manos porque se le impide respirar, por eso es importante no tocar a los anfibios.La piel forma el tejido más exterior del animal, y es rica en glándulas mucosas y serosas (o "granulosas"). Las primeras tienen como objeto mantener su humedad, y también secretar olores, lo que permite a los individuos reconocerse entre sí. Las glándulas serosas sirven a la defensa del organismo, bien sea contra sus depredadores o contra agentes microscópicos. En la dermis hay también una tercera clase de células, que contienen pigmentos, como los melanocitos, y que dan a los anfibios sus variadas coloraciones. Por ejemplo, el color verde - tan característico de las ranas - es la combinación (por transparencia) de pigmentos xantóforos (de color amarillo) e iridóforos (de color azul). Estos pigmentos reciben el nombre genérico de "cromatóforos". El color de un anfibio puede variar en función de la temperatura, la luz, la humedad, y también por la acción de las hormonas sexuales.
Al contrario que en otros vertebrados, la piel de los anuros está unida al resto del cuerpo solamente a lo largo de algunas líneas. El resto "flota" sobre los demás tejidos. Una vez al mes - más o menos -, durante la muda, la piel se abre por el dorso y el animal, ayudándose con sus patas, se la quita como si se tratara de una camisa.
Esqueleto
El esqueleto de los anuros es cartilaginoso y óseo. Presenta adaptaciones a la vida en tierra, como la división de las extremidades en varios segmentos óseos, que les facultan para soportan su peso y desplazarse con soltura: húmero /cúbito-radio (fusionados) / huesos carpianos / metacarpianos / falanges en las anteriores y fémur / tibia-peroné (fusionados) / huesos tarsianos / metatarsianos /falanges.El cráneo está formado en parte por cartílago y en parte por hueso con tegumento, y tiene dos grandes aberturas laterales para dar cabida a los ojos. El cuello tiene una sola vértebra, el atlas. La columna vertebral aloja la médula y contiene de 6 a 10 vértebras. Las últimas están fusionadas para formar el urostilo.
Las extremidades anteriores están unidas por huesos que forman la cintura escapular. Paralelamente, las extremidades posteriores están unidas por una cintura pélvica. Ambas tienen una gran importancia para equilibrar e impulsar el movimiento, especialmente a la hora de saltar.
Aparato digestivo
La mayoría de los renacuajos, como hemos visto, tienen dientes córneos junto a los labios - que son una especie de plegamiento del tejido epitelial - con los que se ayudan para comer. En su estado adulto, los dientes son muy pequeños y están implantados en los huesos que forman el paladar. Algunas especies carecen de ellos. No sirven para desgarrar, sino tan solo para retener a sus presas.
Todos los anuros, salvo los pipidae, tienen lengua. La mayoría de las especies son capaces de proyectarla hacia fuera para capturar a sus presas, habitualmente insectos, gusanos o arañas. Su estómago es muy dilatable, lo que les permite engullir organismos de gran tamaño, y el intestino es corto, como es propio de los animales carnívoros. No poseen enzimas en la boca, por lo que el proceso de digestión no comienza hasta el estómago.
Aparato circulatorio
El aparato circulatorio de los renacuajos es similar al de los peces. El corazón tiene una aurícula y un ventrículo. La sangre es impulsada desde el ventrículo, recorre todo el cuerpo del animal y entra de nuevo por la aurícula. Este tipo de circulación se llama "simple" (la sangre recorre todo el cuerpo antes de volver al corazón) y "completa" (sin mezcla de sangre arterial y sangre venosa).
Con el paso del estado larvario al estado adulto, el aparato circulatorio cambia por completo y adquiere una nueva configuración, a causa, fundamentalmente, del desarrollo de los pulmones. Aparece, por tanto, la circulación pulmonar, y el corazón es ampliado con una segunda aurícula, que va a permitir separar (parcialmente) la sangre oxigenada de la sangre que transporta el CO2. La separación no es total ya que solo hay un ventrículo, pero el desfase en el bombeo de la sangre ayuda a mantener la separación. Este tipo de circulación se caracteriza como circulación "doble" (con una circulación pulmonar diferenciada) e "incompleta" (la sangre arterial y la venosa se mezclan).
Cuando la aurícula derecha se llena, envía la sangre al ventrículo por su parte derecha, y este la bombea hacia las arterias pulmonares. Mientras la aurícula derecha está llena con la sangre procedente de las venas cavas (2 superiores y 1 inferior), la izquierda está vacía, pero cuando la derecha se vacía, la presión hace que se llene con la sangre desoxigenada procedente de las venas pulmonares. La aurícula izquierda la envía a la parte izquierda del ventrículo, que la impulsa a su vez, ya oxigenada, hacia los troncos aórticos. Por lo tanto, el ventrículo funciona, en realidad, como si fueran dos ventrículos.
La sangre de los anuros - como la de todos los anfibios - es de color rojo, y está compuesta por eritrocitos, leucocitos y plaquetas. Es característico de los anuros, como de los peces - no de los urodelos - que sus eritrocitos son células nucleadas.
Aparato respiratorio
En todas sus fases, los anuros respiran por la piel. Por lo tanto, la respiración cutánea es cualitativamente la más importante. Es vital que su piel esté húmeda, pues sin agua no es posible el intercambio gaseoso con el medio. Debajo de la piel hay sacos linfáticos que facilitan la regulación de la humedad.
En su fase adulta, los anuros respiran también por pulmones. Ciertamente, sus pulmones son bastante simples, no muy diferentes de la vejiga natatoria de los dipnoos o peces pulmonados. Básicamente, se trata de extensiones globulares de epitelio húmedo surcado por vasos sanguíneos para ampliar la superficie de contacto con el aire. Se trate de respiración cutánea o pulmonar, el proceso, en cualquier caso, es similar. El oxígeno del aire se disuelve en la humedad de la piel, y la sangre lo difunde por todo el cuerpo. El CO2 sigue la dirección opuesta.
De hecho, la respiración pulmonar absorbe la mayoría del oxígeno que el animal necesita, en tanto que la piel elimina la mayoría del CO2.
Si observamos a los anuros con un poco de atención, veremos que casi todos mueven rítmicamente y sin cesar la piel de la garganta. Esto ocurre porque no tienen costillas, y, por lo tanto, no pueden dilatar ni contraer sus pulmones. Consecuentemente, para que entre aire deben recurrir a ese movimiento a fin de forzar la entrada de aire.
Sistema nervioso
Como otros vertebrados, los anuros poseen un sistema nervioso que consta de cerebro, médula espinal y nervios.
El cerebro de los anuros no está muy desarrollado, pero en él encontramos, por primera vez en la historia evolutiva, una regionalización en tres partes (olfativa, visual y de equilibrio), que es esencial para su adaptación al medio terrestre. Otra novedad frente a los organismos menos evolucionados, como los peces, es el hecho de que aparece protegido por una cubierta ósea (el cráneo), si bien hay que señalar que el cráneo en las especies vivientes es relativamente más pequeño que en las especies fósiles del devónico.
Hay que señalar también que en los anuros está presente la glándula pineal o epífisis, con forma de vesícula.
La médula espinal, que regula los movimientos automáticos, llega hasta la base del urostilo.
Aparato reproductor
Los machos poseen testículos situados frente a los riñones por la parte ventral, donde se producen los espermatozoides, que son conducidos a través de los uréteres a la cloaca. En las hembras, los ovarios ocupan la misma posición que los testículos en los machos, y se comunican con la cloaca a través de los oviductos. Se diferencian porque los testículos son lisos y los ovarios granulosos. Ambos aumentan considerablemente su tamaño en la época de reproducción.
Tanto en los machos como en las hembras de algunas especies (particularmente las del género Bufo) existe el llamado órgano de Bidder, que es un ovario atrófico, que en las hembras desaparece al llegar la madurez sexual, pero que en caso de necesidad puede desarrollarse en los machos como un ovario funcional.
Al madurar los óvulos, son recubiertos antes de la puesta por una sustancia gelatinosa que protege al embrión y facilita su adherencia a las plantas o cualquier superficie donde deban iniciar su desarrollo.
Aparato excretor
La piel de los anuros contribuye enormemente a la eliminación del CO2. Por lo que respecta a la eliminación de residuos de la digestión, el aparato excretor de los anuros tiene la novedad de una vejiga urinaria, que no existe en los peces ni en los urodelos. Los riñones filtran las sustancias de desecho, y las conducen a la vejiga a través de los uréteres, de donde son expulsadas por la cloaca.
Taxonomía
La taxonomía de los anuros es complicada, no solo porque puede intentarse desde puntos de vista diferentes y a veces mutuamente excluyentes, sino porque siguen descubriéndose especies que, a veces, exigen nuevas clasificaciones. Tradicionalmente se han usado criterios como la forma de la lengua, el tipo de cintura escapular o el número de vértebras.
La diferenciación molecular se ha convertido últimamente en el mejor criterio para la diferenciación intraespecífica, para la cual se emplean técnicas como la electroforesis. Gracias a ellas, por ejemplo, se ha reconocido la Rana esculenta - un tipo de rana verde europea - como un híbrido no fértil de Rana ridibunda y Rana lessonae (Coborn 1.994). Otro buen método para la identificación de la especie se basa en la dentición de los renacuajos. Menos fiables son el tamaño o la coloración, porque pueden variar ampliamente.
Una lista de las subdivisiones del género de los anuros podría ser la siguiente:
- Clase: Amphibia (6347 especies)
- Orden: Anura (5602 especies)
- Familia: Alytidae (11 especies)
- Familia: Amphignathodontidae (61 especies)
- Familia: Aromobatidae (94 especies)
- - Subfamilia: Allobatinae (44 especies)
- - Subfamilia: Anomaloglossinae (22 especies)
- - Subfamilia: Aromobatinae (27 especies)
- Familia: Arthroleptidae (133 especies)
- - Subfamilia: Arthroleptinae (82 especies)
- - Subfamilia: Leptopelinae (51 especies)
- Familia: Bombinatoridae (8 especies)
- Familia: Brachycephalidae (41 especies)
- Familia: Brevicipitidae (26 especies)
- Familia: Bufonidae (514 especies)
- Familia: Calyptocephalellidae (4 especies)
- Familia: Centrolenidae (147 especies)
- - Subfamilia: Allophryninae (1 especies)
- - Subfamilia: Centroleninae (146 especies)
- Familia: Ceratobatrachidae (80 especies)
- Familia: Ceratophryidae (85 especies)
- - Subfamilia: Batrachylinae (14 especies)
- - Subfamilia: Ceratophryinae (12 especies)
- - Subfamilia: Telmatobiinae (59 especies)
- Familia: Craugastoridae (114 especies)
- Familia: Cryptobatrachidae (21 especies)
- Familia: Cycloramphidae (101 especies)
- - Subfamilia: Alsodinae (66 especies)
- - Subfamilia: Cycloramphinae (34 especies)
- Familia: Dendrobatidae (167 especies)
- - Subfamilia: Colostethinae (55 especies)
- - Subfamilia: Dendrobatinae (53 especies)
- - Subfamilia: Hyloxalinae (57 especies)
- Familia: Dicroglossidae (167 especies)
- - Subfamilia: Dicroglossinae (145 especies)
- - Subfamilia: Occidozyginae (22 especies)
- Familia: Eleutherodactylidae (199 especies)
- - Subfamilia: Eleutherodactylinae (193 especies)
- - Subfamilia: Phyzelaphryninae (6 especies)
- Familia: Heleophrynidae (6 especies)
- Familia: Hemiphractidae (6 especies)
- Familia: Hemisotidae (9 especies)
- Familia: Hylidae (856 especies)
- - Subfamilia: Hylinae (613 especies)
- - Subfamilia: Pelodryadinae (185 especies)
- - Subfamilia: Phyllomedusinae (58 especies)
- Familia: Hylodidae (40 especies)
- Familia: Hyperoliidae (207 especies)
- Familia: Leiopelmatidae (6 especies)
- Familia: Leiuperidae (78 especies)
- Familia: Leptodactylidae (95 especies)
- Familia: Limnodynastidae (44 especies)
- Familia: Mantellidae (174 especies)
- - Subfamilia: Boophinae (58 especies)
- - Subfamilia: Laliostominae (4 especies)
- - Subfamilia: Mantellinae (112 especies)
- Familia: Megophryidae (138 especies)
- Familia: Micrixalidae (11 especies)
- Familia: Microhylidae (431 especies)
- - Subfamilia: Asterophryinae (218 especies)
- - Subfamilia: Cophylinae (45 especies)
- - Subfamilia: Dyscophinae (3 especies)
- - Subfamilia: Gastrophryninae (42 especies)
- - Subfamilia: Hoplophryninae (3 especies)
- - Subfamilia: Kalophryninae (14 especies)
- - Subfamilia: Melanobatrachinae (1 especies)
- - Subfamilia: Microhylinae (69 especies)
- - Subfamilia: Otophryninae (3 especies)
- - Subfamilia: Phrynomerinae (5 especies)
- - Subfamilia: Scaphiophryninae (10 especies)
- Familia: Myobatrachidae (83 especies)
- Familia: Nyctibatrachidae (15 especies)
- Familia: Pelobatidae (4 especies)
- Familia: Pelodytidae (3 especies)
- Familia: Petropedetidae (16 especies)
- Familia: Phrynobatrachidae (77 especies)
- Familia: Pipidae (32 especies)
- Familia: Ptychadenidae (53 especies)
- Familia: Pyxicephalidae (64 especies)
- - Subfamilia: Cacosterninae (59 especies)
- - Subfamilia: Pyxicephalinae (5 especies)
- Familia: Ranidae (329 especies)
- Familia: Ranixalidae (10 especies)
- Familia: Rhacophoridae (290 especies)
- - Subfamilia: Buergeriinae (5 especies)
- - Subfamilia: Rhacophorinae (285 especies)
- Familia: Rhinophrynidae (1 especies)
- Familia: Scaphiopodidae (7 especies)
- Familia: Sooglossidae (5 especies)
- Familia: Strabomantidae (539 especies)
- - Subfamilia: Holoadeninae (38 especies)
- - Subfamilia: Strabomantinae (501 especies)
[Tomado del American Museum of Natural History]
Bibliografía
- A.A.V.V., Ciencias de la naturaleza Tomo 8 (Zoología III), Ed. Planeta
- Aritio, Luis Blas, Atlas de Zoología (vertebrados).
- Ballasina, Donato, Anfibios de Europa. Barcelona, Daimon, 1.985.
- Coborn, John, Conoce y cuida tus ranas. Barcelona, ed. Hispano Europea, 1994.
- Hernandez Briz, F., La rana, cría y explotación. Madrid, Mundi Prensa, 1.989.
Enlaces
- http://amphibiaweb.org/
- http://www.livingunderworld.org/anura/
- http://tolweb.org/tree?group=Salientia&contgroup=Living_Amphibians
- http://www.alaquairum.net
- http://www.nodo50.org/ciencia_popular/articulos/Tiktaalik.htm
- http://www.duiops.net/seresvivos/pasado-anfibios.html
- http://www.ucm.es/info/otri/cult_cient/infocientifica/descargas/concurso%20divulgacion%
Familias
| Descripción:
| Descripción:
| Descripción:
| Descripción:
| Descripción:
| Descripción:
| |
| Ranas de uñas
| Ranas
| Sapos de espuelas
| Ranas venenosas
| Sapos
| Ranas arborícolas
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| Descripción:
| Descripción:
| Descripción:
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| Sapos vientre de fuego
| Escuerzos cornudos
| Ranitas de cristal
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Enciclopedia
Foro de peces y acuarios






